PASO 1: Comprar. PASO 2: Tirar. PASO 3: Repetir paso 1 y 2.

Posted on 17 septiembre 2014 por



Hoy en día, no es extraño escuchar a la gente decir que viajará al extranjero de vacaciones. Tampoco es extraño que digan que una de las razones de viajar es para ir de compras al extranjero.

La era de la obsolescencia se ha vuelto un acto cotidiano para cambiar los productos; no por la duración, sino por lo atractivo que luce el producto evolucionado.

En el video pudimos apreciar muchas de las maneras en las que los productos recorren una línea del tiempo en el que los puede definir de vivos a “muertos” u obsoletos. Aunque explicaron que dependía del consumidor el saber cuándo su producto caducaba, muchas veces las marcas parecen empujar a la decisión del consumidor al sacar un producto “renovado” con mejoras y ventajas que el producto anterior no tenía.

Tal es el caso de que en los viejos productos de iPhone de Apple dejen de aparecen las nuevas actualizaciones y volverlos obsoletos.

La gente se está fijando más en el aspecto de las cosas, rigor del cual me basaré para dar un ejemplo de mi vida cotidiana, como lo es la ropa.

Las “temporadas” se volvieron un gancho de las marcas para obligar al consumidor a comprar ropa que cambiaría la tendencia al año siguiente.

“El rojo es el nuevo negro”

Se convirtió en una manera de hacer al cliente –que mayormente es del género femenino- cambiar y renovar el guardarropa a pesar de que el producto no se haya roto o manchada, así como cualquier otro defecto. Sin agregar que la calidad de la ropa se volvió deficiente y menos duradera a como era antes.

Las tiendas renuevan la ropa cada mes incitando al cliente en comprarla por el aspecto “fresco” e “innovador” que tiene.

¿Y lo que deja de ser tendencia? El futuro de esa ropa puede llegar a ser desalentador.

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