La vida útil de un producto

Posted on 17 septiembre 2014 por



Por: Suri Arreguin López

La obsolescencia programada es un fenómeno que se remonta en el pasado aproximadamente en los años treinta, cuando las empresas deciden darle un determinado tiempo de vida útil a un producto, esto con el fin de que los consumidores pudieran reemplazar esa pérdida de forma inmediata, esto beneficiando el  capital de la empresa y por consiguiente a los dueños. Uno de los productos que se destacan por esta práctica, fueron los focos que contaban con una determinada cantidad de horas que ofrecían a sus compradores. Al principio, el reemplazar un objeto era por necesidad, las personas necesitaban cubrir sus necesidades básicas, lentamente este fenómeno evolucionó a lo que conocemos como el consumismo. Las personas compraban por el simple hecho de querer estar a la vanguardia en cuanto a tecnología y esta práctica sigue vigente en nuestros días.

Las personas hoy en día buscan tener lo mas nuevo en el mercado, celulares con funciones que les facilite la vida, computadoras con el software más nuevo y tabletas que puedan ajustarse a sus bolsillos por lo pequeñas que son. La obsolescencia programada es un arma de doble filo para las personas, ya que por un lado puedes tener todo a la alcance un click o un simple touch, pero el dinero que se invierte por solo tener una función nueva en tu iPhone es un gasto innecesario.

En cuanto a mi experiencia con este fenómeno podría destacar un par de anécdotas que se asociacian perfectamente con el tema:

*Mi primera computadora de escritorio me la dieron a la edad de 9 años, en un día de reyes. La computadora era marca Dell con un monitor de  pantalla plana y funcionaba perfectamente. Nunca leí un manual, ya que en ese tiempo era normal para los chicos de mi edad, tomar una computadora, encenderla y comenzar a navegar en internet. Cuando algo comenzaba a fallar sabía que cable tenía que mover, algunas veces la apagaba y encendía y el problema estaba completamente solucionado. El monitor comenzó a fallar  y tres veces pude acomodar un cable y estaba lista para usarse. La cuarta vez dejo de funcionar. La llevamos con un técnico que no supo cómo arreglar el monitor y fue una pérdida absoluta ya que el monitor se quedo varado, toda la información que una vez guarde en esa computadora se perdió.

*La segunda computadora que tuve fue una laptop Compact, me la compraron cuando tenía 11 años, debido a la pérdida de mi primer computadora. Esta laptop duro toda mi etapa de secundaria, pero de repente el ventilador comenzó a fallar, eso hacía que la computadora se apagará constantemente. Consulte con unos técnicos que me aconsejaron que debía comprar un ventilador portatil. Así lo hicimos pero la computadora dejo de funcionar, ya no se podía prender y los trabajos de la escuela eran una tortura, ya que me había vuelto dependiente de ella.

Mi conclusión en cuanto a la obsolescencia programada es que por una parte las personas no llegamos a comprender el buen funcionamiento de los aparatos que tenemos en nuestras en manos, pero a la vez los productores buscan una forma de que estos duren menos, un ejemplo actual son los audífonos que utilizamos en nuestros dispositivos de música, estos duran aproximadamente 2 años, por más que tratemos de cuidarlos siempre habra una falla que hará que busquemos otros audifonos de marcas con “mayor prestigio” que sabemos que duraran más o nos guiamos por lo barato, que continuará con el ciclo. Lo barato no es sinónimo de fallas pero recordemos lo que dicen nuestros padres y abuelos: “Lo barato sale caro”.

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