Obsolescencia programada

Posted on 16 septiembre 2014 por



Reflexión por Marco Antonio Ramírez Alfaro

¿Los productos están hechos para fallar? Es una pregunta que inconsciente todos nos hemos hecho. Es decir, ¿cuál es el punto de adquirir un nuevo dispositivo electrónico cada año?, ¿por qué hay que comprar ropa cada vez más seguido?, ¿o por qué todo pareciera estar fabricado con materiales más frágiles? No es coincidencia que las personas mayores de edad a menudo se cuestionan esto, ellos han sido testigo de cómo, poco a poco, la vida útil de las cosas es menor. A continuación expondré dos ejemplos reales propios, uno tiene que ver con la compañía Hewlett-Packard y el otro con Sony y el software Android.

HP Pavilion dv3500

Esta computadora recuerdo haberla adquirido en mi primer año de preparatoria (hace 5 años). Ésta trabajó excelente durante mucho tiempo y en general, no tengo quejas, excepto por una cosa, la batería. Cuando adquirí este modelo me sorprendió que viniera incluida una segunda batería: ninguna laptop que haya visto o comprado con anterioridad tenía esta característica en particular. Después tuve la respuesta a esta sorpresa no tan grata. Con el pasar del tiempo me percaté que la batería de mi computadora duraba cada vez menos, al principio podía estar prendida por mucho tiempo y en estado de reposo duraba más de un día. Al cumplir un año de uso, la pila únicamente duraba una hora o menos. Esto es ridículo porque le quita la cualidad de “portátil”, tener una laptop que necesite de conectarse a la luz para que trabaje es absurdo. En consecuencia tuve que usar la segunda batería y al término de ésta los representantes de HP me recomendaron comprar una nueva computadora. Jamás me ofrecieron un remplazo de la batería ni trataron de venderme una nueva, su única respuesta era adquirir la laptop más reciente de la marca.

Sony Xperia Mini Pro 

Este producto no tuvo ninguna falla, funcionó siempre correctamente. El único error del “smartphone” es que sus especificaciones técnicas no son suficientes para seguir con un correcto funcionamiento. Con esto quiero decir que el procesador, la RAM, el almacenamiento interno y el software fueron diseñados sólo para durar máximo un año y medio aproximadamente. Esto no sólo se presenta en este modelo en particular, sino en cualquier “smartphone” o “tableta” de cualquier compañía. Actualmente, no puedo instalar ninguna aplicación extra en este celular porque el almacenamiento interno, el procesador y la RAM no son suficientes, cuando en el pasado tenía instalado más de 20. En lo particular, siento que los dispositivos Android tienen un enorme defecto: muchos de ellos son creados con una versión atrasada del software y en otros casos es imposible actualizarlos legalmente. Asimismo, el beneficio del bajo precio de un teléfono de “gama baja” no sirve de mucho cuando este se vuelve obsoleto casi de inmediato.

En resumen puedo decir que sin saberlo, siempre he sido victima de la obsolescencia programada. Estos ejemplos fueron enfocados en dispositivos electrónicos, pero otros productos como mochilas, muebles, audífonos, ropa (entre otros) sufren del mismo mal. Muchas veces el objeto se torna inútil y en otras ocasiones el “nuevo” producto seduce más al consumidor y crea una necesidad de adquirirlo.

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