Un huerto mecánico

Posted on 17 agosto 2014 por



La verdad es que jamás he estado realmente interesado en textos de carácter literario, no así con aquellos informativos, periodísticos o incluso hasta narrativos en cierta forma. Sin embargo, el semestre pasado durante el curso de Análisis y Expresión Verbal realicé un ejercicio sumamente interesante: escribir el prólogo de un libro. El clásico de Sir Anthony Burgess La naranja mecánica fue el elegido y siendo sinceros, para ser mi primer texto de éste tipo, me pareció extremadamente entretenido el realizarlo, teniendo como resultado algo que más allá de la calificación, me dejo complacido y contento.

 

Un huerto mecánico

Si el mundo en que hoy vivimos fuera una distopía, la ultraviolencia sería la lengua y el nadsat la jerga. No obstante, sería también una sociedad como la de Burgess, un huerto de naranjas mecánicas que adaptan imperativamente a aquellas que les falta una tuerca.

Y es que el concepto de naranja mecánica es un absurdo, una vieja expresión cockney escuchada en los pubs solía decir “As queer as a clockwork orange”, algo así como “Tan extraño como una naranja mecánica” (Burgess, 2012, p. 69). El título del texto nació con diversas coyunturas, el hecho de que Burgess, autor de la novela, haya sido educador en Malasia nos lleva a pensar que el vocablo malayo “orang” que se traduce a “persona”, inspira al “hombre mecánico” (Cifer, 2009, en línea). El mismo autor establece en su ensayo Clockwork oranges que el título se refiere al proceso de aplicación de un método conductual pavloviano a un organismo que como una naranja, posee color y dulzura (Antelespejo, 2013, en línea).

A todo esto, creo que es necesario hablar de la historia para entender los porqués del título. Alex DeLarge es el adolescente que, junto con Pete, Georgie y Dim comete actos ultraviolentos en un futuro distópico de una ciudad británica desconocida. Violaciones, golpizas y sinfonías de Beethoven son música para los oídos del nadsat (joven o muchacho en el argot de la novela). Un buen día, DeLarge asesina a una mujer y es desde luego introducido a una prisión donde recibe un tratamiento de condicionamiento físico (técnica Ludovico) que busca sugestionar los estímulos violentos de su cuerpo. Es liberado de la cárcel y privado de la cualidad de elección por la eficacia del procedimiento. Debido a esto, se convierte en víctima. Tras abusos y venganzas, intenta suicidarse hasta que se da cuenta que se ha recuperado y ha vuelto en sí, regresando también su libre albedrío.

El último capítulo, el vigésimo primero, fue omitido de ediciones americanas debido a censuras y enfoques distintos que en este prólogo no comentaré, pero que en la actualidad pueden ser conocidos puesto que en años recientes se han popularizado las nuevas ediciones que sí contienen la última parte de la historia de DeLarge y que desde luego cambia por completo la esencia del texto.

Es incluso importante señalar que la conocida adaptación fílmica de Stanley Kubrick (1971) recibió duras críticas de Burgess debido a que entre otras cosas omite este final poco conocido en los Estados Unidos y por lo tanto, el abrupto cambio que pueden suponer ambas versiones y la interpretación errónea que se puede adoptar viendo la película (Burgess, 1989, p. 180).

El libro, inspirado en un crudo episodio de la vida del propio autor en que su esposa embarazada fue violada y golpeada por cuatro marinos estadounidenses en Londres (Gorostiaga, 2011, en línea), no es más que una percepción de la manipulación política y la presión social que puede llevarnos a convertirnos en seres mecanizados, humanos no con un cerebro sino con engranes iguales que giran de la misma manera en todas las personas, llevandonos a un fin análogo, que es en donde alguien más busca beneficiarse o tomar provecho.

Tal vez la cita que nos haga ver el todo del texto es aquella en que el pastor comenta a Alex: “La cuestión es saber si esa técnica (tratamiento Ludovico) hace bueno de verdad al hombre. La bondad y la maldad nacen con el hombre. La bondad se escoge. Si el hombre deja de escoger, deja de ser hombre.” (Burgess, 2014, p. 86)

Nacido en en 1917 en Mánchester y fallecido 76 años después, Sir Anthony Burgess fue académico y su ingreso al mundo de las letras escritas se da debido a una crónica enfermedad cerebral y su preocupación por el futuro que su esposa Lynne, tendría si es que él muriera.

Compuso diversas sinfonías y sonatas, participó como crítico en el 26º Festival de Cine de Cannes, fue ferviente aficionado de los idiomas creando entre otros el “ulam” para uno de sus muchos textos y escribió desde luego más de 50 libros (The International Anthony Burgess Foundation, 2014, en línea).

Ignorada casi en su totalidad por la crítica en su lanzamiento, La naranja mecánica adquiere importancia debido a la época en que fue insertada a la sociedad. Tiempos de descontento juvenil precedidos por el movimiento hippie que se traduciría en contracultura punk y skinhead de la Gran Bretaña. La reprimenda social de Burgess es como antes lo mencioné conocida, sin embargo, su dirección fija no lo es, y es que no sabemos en realidad el entorno en que el autor desarrolló su obra.

La novela es completa y la narrativa dice aún más que su versión en pantalla grande. El retrato tenso difiere de muchas otras manifestaciones artísiticas debido a la sutileza en el trato de temas delicados. Complementada perfectamente por el uso de la jerga ficticia de raíces ruso-cockney nombrada “nadsat”, influye directamente en palabras que forman una representación apegada a la comunidad juvenil que se buscó reproducir.

Y así al fin, no es una distopía lo que se nos expone, no es algo inexistente o una sociedad caótica hipotética. Es un disfraz, un huerto con frutos sí diferentes, pero todos mecánicos.

 

Referencias

Antelespejo (Noviembre de 2013). Burgess Wilson, John Anthony. Recuperado de http://www.fazolantelespejo.es/lee_parraf/burgess.html

Burgess, A. (1989). A clockwork orange. En Flame into being: the life and work of D.H. Lawrence. Londres: Abacus.

Burgess, A. (Junio de 2012). The clockwork condition. The New Yorker. Disponible en http://www.newyorker.com/reporting/2012/06/04/120604fa_fact_burgess.

Burgess, A. (2014) La naranja mecánica. México: BOOKET.

Cifer, L. (Octubre de 2009). La naranja mecánica (Clockwork orange, 1971). [Comentario de blog]. Recuperado de http://criticasdeluiscifer.blogspot.mx/2009/ 10/la-naranja-mecanica-clockwork-orange.html

Gorostiaga, E. (Julio de 2011) Anthony Burgess, cuarenta años de la naranja mecánica. Recuperado de http://alenarterevista.net/anthony-burgess-cuarenta-anos-de-la-naranja-mecanica-por-elias-gorostiaga/

The International Anthony Burgess Foundation (2014) About Anthony Burgess. Recuperado de http://www.anthonyburgess.org/about-anthony-burgess/

Posted in: Uncategorized