La mercancía artística

Posted on 31 enero 2014 por



Mucho se ha hablado del papel que tienen las instituciones artísticas en la sociedad, específicamente los museos que tienen como función ideal la vinculación de las artes y el público, pero manteniendo lo individual y lo privado, sin caer en un consumo masivo. La utopía de la participación activa y democrática de varios agentes, entre ellos artistas, críticos, curadores.. que logren abordar los aspectos comunicativos y pedagógicos de la acción museística. (Jiménez, p. 236)

Es aquí donde podemos observar el simulacro que se presenta en los museos: la mercancía cultural reproduce los signos artísticos consagrados por el circuito comunicativo y económico global, que además produce beneficios económicos, ideológicos y políticos. (Jiménez, p.238)

Para Baudrillard el simulacro conlleva un proceso de formación, donde la primer fase es cuando la imagen, en este caso el museo, refleja una realidad profunda, es decir que esta institución comienza por exhibir verdaderas obras de arte y no enjuicia negativamente la interpretación de los espectadores, el principal vinculo que se tiene con la obra. En la segunda fase se enmascara y desnaturaliza la realidad profunda, lo que podría verse como la élite cultural imponiendo autoritariamente sus concepciones dejando de lado al espectador. La tercer fase consiste en el enmascarar la ausencia de una profunda realidad, la selección de lo que se exhibe en los museos es de acuerdo a la popularidad y fama de las obras o artistas, desvirtuando así el arte y convirtiéndolo en un objeto de consumo masivo. La cuarta y última fase es aquella donde ya no se tiene nada que ver con ningún tipo de realidad, las motivaciones para la exhibición artística son basadas en el dinero y el poder, son ya su propio simulacro.

Empezando por el funcionamiento interno, los departamentos educativos de los museos son menospreciados y los consideran vulgarizadores de sus colecciones, cuando deberían de tener el papel principal al ser ellos quienes se encargan de incluir a los espectadores y sobretodo de legitimar la existencia del museo. (Jiménez, p. 236) El papel fundamental lo juegan exclusivamente los curadores, que en muchas ocasiones, según Saatchi, se les puede describir como: “seres pedantes, sedientos de poder y con aires de superioridad…. Les gusta sentir que controlan el mercado” (Saatchi, 63)

La hiperrealidad de las instituciones culturales se había planteado ya por los teóricos críticos que expresaban que la industria cultural se transforma en reglas y en el organismo que dictamina lo existente. La ideología se basa en la representación establecida de la realidad y en la mentira de su significado, que además se insinúa y se  persuade. A fin de demostrar la divinidad de lo real no se hace mas que repetir cínicamente lo real. (Adorno,16)

De esta forma todos los participes o candidatos  de la industria deben seguir la misma idea. Para que un artista pueda tener acceso a estas instituciones debe convertirse en un agente de comunicación, que tendrá como directa consecuencia la homogeneización de las obras de distintos artistas  para ser parte del museo que les será retribuido con dinero y con poder. (Jiménez, 239) Teniendo así “exposiciones carentes de emoción y alma que dominan el paisaje del arte, con sus pretensiones socio políticas.” (Saatchi, 65)

Why you should buy art. William Powhida

Why you shouldn’t buy art

William Powhida

En este mundo de las instituciones artísticas el valor del arte recae en la medida en que se puede intercambiar y en su valoración social, siendo las únicas cualidades que se disfrutan de él. No tiene valor por el hecho de ser algo en sí mismo. En lugar de la comprensión, el aumento de prestigio. Es de esta manera que el arte se transforma en una mercancía preparada  comerciable y consumible. (Adorno, p.22) Los museos se encargan de hacer selecciones para rendir económica y políticamente, no por el valor que contiene el arte en sí mismo, ni su función moral en la sociedad.

A pesar de toda la industria mercantil en la que se ha edificado el arte, me parece que puede seguir manteniéndose fiel a si mismo porque creo que va más allá de la política o los círculos de mercado, debe transformarse y cambiar, como siempre lo ha hecho, para lograr influir en quienes. lo controlan.

Adorno, T. Horkheimer, M. La Industria Cultural. Dialéctica de la ilustración. Buenos Aires: Sudamericana, 1988. Tomado de: http://losdependientes.com.ar/uploads/41kp1y3e7d.pdf

Jiménez, J. La Era de la Imagen Global. Teoría del Arte. Madrid: Tecnos/ Alianza, 2002.  (p. 235-239).

Saatchi, C. El Mundo del Arte. Me Llamo Charles Saatchi y soy un Artehólico. Nueva York: Phaidon, 2010.

Baudrillard, J. The precession of simulacra. Simulacra and Simulation. Francia: Ediciones Galille,1981. Disponible en: http://fields.ace.ed.ac.uk/disruptivetechnologies/wp-content/uploads/2011/10/Baudrillard-Jean-Simulacra-And-Simulation2.pdf