Identidad en el mundo virtual

Posted on 31 enero 2014 por



“Vivimos en una época tecnológica” es una frase que solemos escuchar mucho en la actualidad, sin embargo no siempre nos ponemos a pensar en la validez de esta frase con relación al estilo de vida que llevamos. No resulta difícil pensar en que hemos desarrollado un vínculo con el Internet, cada vez se está volviendo más necesario en nuestra vida diaria y su constante uso ha hecho que vayamos notando menos aquella línea divisoria entre lo que ocurre en el mundo físico y lo que ocurre en el mundo virtual. Además, con el surgimiento de las diversas redes sociales, mucha gente ha encontrado espacios en donde poder interactuar con otras personas desarrollando lazos tan fuertes como los que se desarrollan en el mundo físico, o incluso ven en las redes sociales una forma de recrear su identidad; de ser lo que en la realidad no pueden llegar a ser. Esto representa un problema al pensar que cada vez nos estamos apegando más al mundo virtual que a nuestro mundo físico, a tal punto que en la actualidad le damos mayor peso a lo que ocurre en la red. Es aquí cuando nos cuestionamos si estamos dándole un gran peso a la identidad que creamos en el mundo virtual y nos vamos alejando entonces de nuestra identidad real.

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Es indudable que el siglo XX fue el siglo de los desarrollos tecnológicos; podríamos enumerar una gran cantidad de artefactos que surgieron en ese siglo y que en la actualidad, a través de algunas modificaciones, siguen teniendo vigencia. Lo cierto es que hay un invento en específico que ha repercutido en todos los aspectos de nuestra vida, desde su creación hasta nuestros tiempos: el Internet. En términos de lo que planteó Jean Baudrillard en su tratado “Simulacres et Simulation” en 1981, el Internet podría considerarse como un simulacro pues, aún cuando contiene elementos de lo que percibimos como realidad, éste se desarrolla en un espacio virtual o ficticio, aunque nosotros hemos adoptado ese espacio como una parte fundamental de lo que construye nuestra realidad. Margaret Lloyd explica que los seres humanos desarrollamos relaciones hermenéuticas con las herramientas tecnológicas pero el grado en que nos relacionamos con ellas es diferente y se divide en fases; en el caso del Internet hemos llegado a la última etapa, en la cual éste se vuelve como un ente y es entonces cuando lo que comenzamos construyendo como tecnología nos termina construyendo como sociedad. (Baudrillard, 2002), (Lloyd, 2010).

Tomemos como ejemplo Facebook, esta red social ha logrado substituir todos los aspectos sociales de nuestra vida; desde la comunicación en chats, el uso de grupos de trabajo, el sustituto de la memoria al recordarte los cumpleaños, hasta el hecho de que puedas mandar “regalos” a tus amigos. A pesar de que son una herramienta útil para conectarnos con personas que en el mundo físico sería imposible hacerlo, las redes sociales también se han hecho cargo de desarrollar en el ser humano postmoderno su característica de un ser individualista. ¿A qué me refiero con esto? Las redes sociales nos ayudan a que cada vez le demos menos importancia a los seres que nos rodean, tal como menciona José Carlos Ruíz refiriéndose a Lipovetsky, en la actualidad lo importante es la felicidad individual y la manera en la que necesitamos que todos vean esa felicidad de alguna forma para satisfacer nuestra necesidad de sentirnos importantes para alguien más. (Ruíz, 2010).

Lo que vemos de alguien en las redes sociales es lo que él quiere que veamos, él es el evento, cada quien es su evento por lo que nos va importando menos lo que cada quien publique de ellos, a menos claro que esa publicación se relacione con nosotros. Esto me hace pensar en lo que Carl Marx planteó en “El fetichismo de la mercancía”, resulta más fácil establecer amistades a través de estas redes que en el mundo físico porque en ésta se cambia el valor de la palabra “amigo”, aquí la importancia ya no radica en las personas sino en el objetivo, en la creación de contactos por lo que en cierta forma ya nos volvemos objetos, somos sólo el código en la computadora que como está ahí todo el tiempo ha perdido relevancia. (Marx)

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Ahora bien, como se había mencionado antes, el mundo virtual permite que los individuos puedan ingresar y construir sus propios perfiles, ya sea que utilicen datos verídicos o que incluyan cosas que en su vida real no son pero que les gustaría ser. Arnold Brown divide estas dos opciones como identidad encontrada e identidad creada, la encontrada es la que es circunstancial y la que se relaciona con la que tenemos en la realidad, la creada es no sólo lo que nos gustaría ser sino como nos gustaría que los demás nos vieran, tal como ocurre a través del mundo virtual. Este autor plantea que el problema con el poder crear identidades en la red es que socialmente afecta la credibilidad y confianza entre los individuos, de nuevo, no podemos relacionarnos del todo con alguien porque en primera ni siquiera estamos seguros de quién se encuentra al otro lado de la pantalla. (Brown, 2002)

Es tanto lo que se puede simular a través del Internet que ya no lo vemos como una simulación. A pesar de que sabemos cuales son los riesgos de relacionarte con alguien a través de la red, esta falsa idea de que el mundo virtual ya no es una simulación sino la realidad como tal hace que muchas veces caigamos en los efectos de la tecnología. Un claro ejemplo de esto, lo podemos ver en el siguiente vídeo que es el promocional de un programa de televisión en dónde precisamente un hombre se dedica a investigar si dos personas en una relación virtual realmente son lo que dicen ser. (Crockett, 2005)

http://www.youtube.com/watch?v=CMA4x7aXJT0

(Max Joseph, 2012)

No obstante, es relevante mencionar que el mundo virtual también ha ayudado a mejorar aspectos de las relaciones sociales que en el mundo virtual ya estaban perdidas. Existen muchos usuarios de la red que han visto en ella la oportunidad de expresar su verdadera identidad a través de este medio. Soraj Hongladarom comenta en su trabajo “Personal Identity and the Self in the Online and Offline World” de una investigación en donde se descubrió que la construcción de identidad de una persona en la red tiende a ser más verdadera que lo que esa persona dice ser en la vida real. Además, el hecho de que todos podamos estar conectados en esta Hiperrealidad  beneficia a muchas instituciones en la creación de vínculos entre sus participantes; la comunicación se vuelve más rápida, se rompen barreras de distancia e incluso se llegan a crear relaciones que son más fuertes que las que son creadas en la realidad, ya que en esta existen limitaciones de distancia y prejuicios, entre otros. (Matusitz, 2007), (Hulsey, 2011), (Hongladarom, 2011).

En conclusión, el mundo virtual brinda a nuestra sociedad tanto alternativas para desarrollar una comunicación más eficiente, veloz y a veces hasta más relevante de la que nos podemos encontrar en el mundo físico. Sin embargo, el precio que cobra el uso de estas tecnologías ha sido tal que nos vemos totalmente inmersos en ella y es por que vemos nada más las cosas que nos benefician pero ignoramos el hecho de que poco a poco nos estamos alejando de nuestro mundo físico y estamos creando una realidad en dónde la importancia radica más en adquirir conocimiento a través de la red que a través de las relaciones que podemos hacer físicamente. Evidentemente no todo es tan fatalista, si bien tenemos la oportunidad de recrearnos a través del mundo virtual y de realmente establecer una relación con esta tecnología, también somos capaces de entender a ella como una herramienta que se va adaptando al ritmo de vida que llevamos pero que de igual manera nos va definiendo como personas, va creando nuevos lenguajes y nuevas formas de relacionarnos; no es bueno ni es malo, simplemente es algo con lo que viviremos hasta que encontremos otra tecnología (simulacro) que pueda sustituirla.

Enlaces recomendados:

Si quieres saber más sobre el programa de televisión CatFish: http://www.mtv.com/shows/catfish/

Visita un ejemplo del Internet siendo substituto de la realidad: http://secondlife.com/

Vídeo que explica los mundos virtuales y Second Life: http://www.youtube.com/watch?v=O62GHcIVKS4

También ve como las redes sociales pueden ayudarte en tu vida profesional: http://money.howstuffworks.com/5-ways-social-networking-can-help-your-career.htm

Si quiere saber más sobre el simulacro para Braudillard: http://hauntedhouse.comoj.com/archivos/baudrillard-jean-cultura-y-simulacro.pdf

Referencias

Baudrillard, J. (2002). Cultura y simulacro. (6ª ed.) Barcelona: Kairos. N72 S6 B3818

Brown, A. (2011). Relationships, Community, and Identity in the New Virtual Society. Futurist, 45(2), 29-34.

Crockett, C. (2005). Technology and the Time-Image: Deleuze and Postmodern Subjectivity. South African Journal Of Philosophy, 24(3), 176-188.

Hongladarom, S. (2011). Personal Identity and the Self in the Online and Offline World. Minds & Machines, 21(4), 533-548. doi:10.1007/s11023-011-9255-x.

Hulsey, T. L. (2011). Empathy 2.0: Virtual Intimacy. Phi Kappa Phi Forum, 91(1), 23.

Lloyd, M. (2010). There, yet not there: Human relationships with technology, 3(2).

Matusitz, J. (2007). The Implications of the Internet for Human Communication. Journal of Information Technology Impact, 7(55), 21-34.

Max Joseph. (2012, octubre 26). CatFish: the TV show trailer (video). Obtenido de http://www.youtube.com/watch?v=CMA4x7aXJT0

Marx, C. (n.d.). Fetichismo de la mercancía. Estudios de Historia Cultural. Obtenido en enero 28 de 2014, de http://www.historiacultural.net/hist_rev_ma

Ruíz, J.C. (2010). De Guy Debord a Gilles Lipovetsky: el tránsito de la categoría de lo social hacia la categoría de lo individual (Tesis Doctoral).