Belleza y simulacro

Posted on 30 enero 2014 por



Hay un cuento de Margery Williams (1922), titulado The velveteen rabbit, en el que el protagonista, un conejo de juguete, pregunta a su amigo, un caballo, qué es lo que significa ser real, a lo que él le contesta: “Generalmente, para el momento en el que se es real, todo tu cabello se ha caído, tus ojos se han vuelto saltones y comienzas a tener articulaciones débiles. Pero estas cosas no importan, porque una vez que eres real, no puedes ser feo, excepto para las personas que no lo comprenden”. La cita me hace pensar en lo que actualmente consideramos como bello y lo que no lo es. Una mujer bella para los estándares actuales no envejece, es blanca, delgada, alta, tiene una piel lisa y sin “defectos”, tiene lo que Jean Baudrillard (1993) describiría como una “perfección estadística”. (p. 363). Pero ¿qué hay de la mujer real? Detrás de toda esta hiperrealidad, detrás del simulacro que se nos presenta constantemente ¿aún queda rastro de ella?

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A lo largo de muchos años, los medios han sido un elemento clave para la creación del concepto de belleza. Día tras día somos bombardeados con imágenes de la televisión, la publicidad y el cine, que nos muestran cómo deben ser específicamente las mujeres para ser bellas.

Estas bellezas hiperreales se llaman incluso “modelos”, por ende son personas a las que supuestamente debemos seguir o aspirar a ser como ellas. Todos hemos sido manipulados hasta cierto punto, mujeres y también hombres. La definición de belleza que imponen los medios de comunicación se vuelve nuestra definición.

Baudrillard (1993) explica en su obra Precesión de los simulacros que en la actualidad el territorio ya no precede al mapa, sino que el mapa precede al territorio. (p.343). El concepto actual de la belleza, al ser un simulacro, precede y determina lo real, es decir que determina la manera en la que las mujeres se ven, como se maquillan, como se visten, sus aspiraciones y sus deseos.

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No sólo una gran cantidad de maquillaje ayuda a crear esta hiperrealidad, sino que ahora también la tecnología está al servicio del simulacro de la belleza, herramientas como Photoshop lo han hecho aún más sencillo.

(Piper, 2006)

Videos y mensajes como el anterior hay muchos. Se ha repetido numerosas veces el discurso de que las mujeres que vemos en los medios no se ven así en la realidad, pero entonces ¿por qué las mujeres siguen aspirando a ser lo que ven en estas imágenes? ¿por qué siguen creyendo en esos productos? Baudrillard (1993) explica que las personas han perdido la capacidad de distinguir entre lo real y lo artificial, de esta manera lo que reconocíamos como artificial se ha convertido ahora en la hiperrealidad. “Debemos pensar en los medios como si fueran una especie de código genético que controla la mutación de lo real a lo hiperreal”. (Baudrillard, 1993, p.365)

Aprovechando el video anterior, cabe recordar la campaña que ha desarrollado la marca Dove desde hace unos años, que supuestamente busca ayudar a redefinir el concepto de belleza que tienen las mujeres y mejorar su autoestima (incluso crearon guías al respecto). Hace no mucho la empresa publicó este otro video, el cual tuvo mucho éxito y conmovió a muchísimas mujeres, quienes lo compartieron en sus redes sociales. Pero si nos ponemos a analizarlo ¿cuál es su verdadero mensaje? la mujer es más bella de lo que cree, pero y ¿qué pasaría si no lo fuera?, entonces ¿ya no valdría? Pareciera ser que Dove intenta darnos un mensaje positivo y en parte sí lo logra porque nos muestra como las mujeres son demasiado críticas consigo mismas y está cambiando también ese modelo establecido por otras marcas, pero la realidad es que sus anuncios también se enfocan en la apariencia, la marca sigue perpetuando el concepto de belleza como el atributo único que hace a una mujer valiosa.

¿Qué es entonces lo que los medios masivos quieren lograr mostrando estas imágenes? Vender. Mientras más insegura sea una mujer más consumirá los productos que la industria le ofrece para ser bella, más querrá alcanzar ese estándar imposible. ¡Qué bueno que nunca lo podrás alcanzar, porque así seguirás comprando! Y no sólo nos están vendiendo un objeto, sino que también nos están vendiendo al simulacro, al sujeto. Es el fetichismo de las mercancías que describe Karl Marx (1873), los sujetos se vuelven objetos, se vuelven mercancías.

En el mundo del espectáculo podemos encontrar simulacros dentro del propio simulacro de la belleza, como por ejemplo concursos como Miss Universo, que también convierten en objeto al sujeto y que son conocidos por crear estándares de belleza muy bien definidos. Osmel Sousa, presidente de Miss Venezuela (Venezuela ha ganado 17 veces el concurso Miss Universo) declaró en una ocasión: “Si algo puede ser fácilmente arreglado con cirugía ¿por qué no hacerlo? Yo digo que la belleza interior no existe. Eso es algo que las mujeres que no son bonitas inventaron para justificarse”. (Henley, 2013)

La mujer misma se vuelve un espectáculo en el momento en el que construye su imagen según como quiere ser vista por los demás.

La moda y la industria de la belleza les dan a las personas una falsa idea de que pueden ser originales, un cierto sentido de individualidad, cuando en realidad lo que hace es masificarlas. (Vásquez, 2005). Se crean entonces personas en serie, como salidas de una fábrica.

Los efectos negativos del simulacro de la belleza pasan de generación en generación. Las niñas desde edades muy tempranas comienzan a creer que lo más importante de ellas es la manera en la que se ven, no sus habilidades, ni su inteligencia, ni sus valores o su determinación; y a los niños se les enseña que la belleza es lo más importante de las niñas. Juguetes como Barbie dan una imagen de la mujer muy similar a las imágenes de modelos que podemos encontrar en la publicidad. El resultado: mujeres inseguras que simulan ser “bellas” y hombres que sólo valoran a la mujer por su físico.

Un estudio realizado por la organización británica Girlguiding indicó que 70% de las jóvenes encuestadas, de edades entre 13 y 21 años, ha sufrido de acoso sexual en la escuela, 87% cree que las mujeres son juzgadas más por su apariencia que por sus habilidades, y 47% dijo sentirse infeliz con su aspecto físico. (Bentley y Slocombe, 2013) Los datos hablan por sí solos.

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Lo que debe quedar a reflexión es algo esencial dentro del tema del simulacro. Baudrillard nos describe la ciudad de Los Ángeles como un simulacro que sigue un script y actúa en una película perpetua. (1993, p.353). Si comparásemos a la mujer actual con la ciudad de Los Ángeles ¿está ella también actuando? ¿Ha perdido ya cualquier rastro de realidad? ¿Podría ser que la mujer se ha vuelto también un simulacro?

Es necesario que comencemos a preocuparnos por la influencia que están teniendo estos estándares sobre nuestro modo de vivir y que hagamos algo por cambiar estos modelos, de ello depende una parte importante de nuestro futuro como individuos y como sociedad.

Enlaces recomendados:

Referencias:

Baudrillard, J. (1993) “The precession of simulacra”. En A Postmodern reader (342-375). E.U.A: State University of New York.

Bentley, J. y Slocombe, G. (2013) Girls’ Attitudes Survey 2013. Recuperado el 28 de enero de 2014 de Guirlguiding. Sitio web: http://girlsattitudes.girlguiding.org.uk/pdf/2013_GirlsAttitudes_EqualityForGirls.pdf

Debord, G. (1967) La sociedad del espectáculo. Recuperado el 28 de enero de 2014, de: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/Societe.pdf

(2013) Dove Real Beauty Sketches. Recuperado el 28 de enero de 2014 de: http://realbeautysketches.dove.com/

Henley, J. (2013) How cosmetic surgery is changing the shape of Venezuela’s mannequins. The Guardian. Recuperado el 28 de enero de 2014 en The Guardian. Sitio web: http://www.theguardian.com/lifeandstyle/shortcuts/2013/nov/12/cosmetic-surgery-changes-shape-venezuelas-mannequins

(2013) “Hiperrealidad”. Recuperado el 28 de enero de 2014 de Wikipedia. Sitio web: http://es.wikipedia.org/wiki/Hiperrealidad

Marx, C. (1873). El fetichismo de la mercancía.  Recuperado el 28 de enero de 2014, de Estudios de Historia Cultural. Sitio web: http://www.historiacultural.net/hist_rev_marx.htm

Piper, T. (2006) Dove evolution. Recuperado el 28 de enero de 2014, de: http://www.youtube.com/watch?v=iYhCn0jf46U

Vásquez Rocca, A. (2005) Baudrillard; alteridad, seducción y simulacro. Recuperado el 28 de enero de 2014, de Observaciones Filosóficas. Sitio web: http://www.observacionesfilosoficas.net/alteridad.html

Vásquez Rocca, A. (2005) La moda en la postmodernidad. Recuperado el 28 de enero de 2014, de Nómadas. Sitio web: http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca2.htm

Williams, M. (1922) “The Velveteen Rabbit”. En A celebration of women writers. Recuperado el 28 de enero de 2014. Sitio web: http://digital.library.upenn.edu/women/williams/rabbit/rabbit.html