Las comunidades virtuales: una vida a la carta

Posted on 19 septiembre 2013 por



Por: Patricia Soto

Hablar de comunidades virtuales pareciera algo sencillo, común y simple en esta época en la que la mayoría de la población de clase media tiene acceso a internet. Pertenecer a un grupo social que usa el internet como el principal medio de intercambio pareciera tan natural para algunos como comer o dormir. No es de extrañarse que cada vez más y más personas no puedan vivir sin estar ‘conectados con sus semejantes’.

Decidí hablar de este tema, debido a que me parece interesante la dinámica que se lleva a cabo en estos sitios que a mi parecer, replican la realidad. Finalmente las redes sociales han existido desde el inicio de la vida en sociedad. Lo novedoso, es que con la llegada del internet esas redes tienen un mayor alcance y al estar fundamentadas en una plataforma intangible modifican la forma en la que las personas se relacionan entre ellas.

Antes de explicar, porqué creo que las comunidades virtuales es preciso aclarar que no pretendo satanizar lo que en ellas se hace ni hacer un juicio moral sobre ellas, sino aportar elementos que apoyen la teoría de que éstas facilitan el control de la propia vida de quienes en ellas participan. Como toda acción tiene efectos y consecuencias benéficos y dañinos en ocasiones.

Como periodista, la existencia de comunidades virtuales me ha sido de mucha utilidad. El que los individuos se ubiquen y reconozcan sus características afines en un ‘grupo en línea’ le permite al periodista tipificarlos y atribuirles ciertas características. Dicha ‘clasificación’ hace más sencillo el trabajo de encontrar una fuente que cumpla con ciertas características. Aunado a esto, el que el grupo se encuentre en internet permite que el acercamiento a dichas fuentes sea más directo y sencillo.

Recientemente pude notar la utilidad de las comunidades virtuales para la labor periodística. Luego de que el exmandatario egipcio, Mohammed Morsi fuera derrocado en julio del presente año, en la redacción periodística en la que laboro surgió la inquietud de hacer una historia sobre los mexicanos que vivían en dicho país. Luego de recurrir a las formas tradicionales para contactar fuentes como preguntar a mis colegas, conocidos y a personas que según mi conocimiento pudieran tener algún lazo con algún mexicano en Egipto, no tuve éxito.

Como último recurso (luego de explorar las opciones) decidí hacer una búsqueda en Facebook, en donde encontré un grupo llamado “Mexicanos en Egipto”. Los contacté a través de esta vía y les comuniqué las intenciones del medio de hacer una historia en donde se narrara lo que vivían los mexicanos allí. Para mi sorpresa tras hacer varias entrevistas resultó que los mexicanos vivían con ventajas sobre la población egipcia, como ganar un salario dos o tres veces más que la población egipcia y tener mejores condiciones y oportunidades laborales al ser extranjeros,  a pesar de que desde el extranjero se percibía un escenario de caos en Egipto.

Grupo en Facebook: Mexicanos en Egipto

Grupo en Facebook: Mexicanos en Egipto

Así se publicó la nota, narrando lo extraordinario que era que el grupo de mexicanos en Egipto no sufriera el caos que llegaba a Occidente. Una semana después estallaron protestas más violentas y comencé a notar que el grupo compartía sus emociones y preocupaciones al ver cómo el caos se apoderaba del país en el que eligieron vivir. Al notar esto, en el medio decidimos hacer un seguimiento y procedí a comunicarme con el grupo nuevamente.

Me llevé la sorpresa de que en el día en el que estallaron los enfrentamientos más violentos, la embajada de México en el Cairo se encontraba de vacaciones. Los miembros me contaron que el grupo en Facebook les servía a los mexicanos para reportar la ubicación de las protestas, para saber que todos se encontraban bien y para comunicar información útil para ellos como extranjeros.

El grupo de mexicanos, realmente era una comunidad, que servía de apoyo emocional, moral e incluso económico para los expatriados mexicanos que llegaban a Egipto y para quienes allí se encontraban. El grupo estaba administrado por uno de los miembros, él era la única persona que determinaba si aprobar o no la solicitud de ser parte de esta comunidad virtual.

La primera vez que se usó el término comunidad virtual fue en el año 1993, cuando el crítico estadounidense Howard Rheingold publicó su libro The Virtual Community . En su obra, el  autor habla de su experiencia en The Well, una de las primeras comunidades virtuales en la historia.

Howard Rheingold/ Wikimedia Commons

Howard Rheingold/ Wikimedia Commons

En su texto, Rheingold defiende la idea de que una comunidad virtual realmente es como una comunidad en el terreno físico, es decir que en ella sus miembros experimentan empatía con los problemas de los otros, comparten ideas, se expresan e incluso tienen peleas tan reales como las que tendría cualquier par de amigos en la ‘vida real’.

Además, hace referencia al cambio que ocurre en el proceso de ‘conocimiento del otro’ que ocasionaron las comunidades virtuales. Rheingold menciona que mientras en la ‘vida real’ uno conoce a una persona y posteriormente elige si quiere conocerla a profundidad: saber sus intereses, sus gustos, fobias, costumbres, entre otras. En la ‘vida virtual’ uno se asocia al otro por la afinidad en intereses, gustos, o cualquier otra característica compartida y no es hasta después, que se elige si le quiere conocer presencialmente.

En una comunidad virtual el usuario tiene total control de sus acciones. El simple hecho de traducir un pensamiento en una expresión escrita implica un proceso mental en el que el usuario filtra la información no sólo por su contenido sino también en la forma. Este proceso no necesariamente ocurre con todos los comentarios que tienen lugar en una conversación frente a frente.

Respecto a esto, la profesora Sherry Turkle explicó en una conferencia que las repercusiones de que un grupo de personas se vierta totalmente en una comunidad virtual, en donde se elige hasta la apariencia de cada miembro, es que se pierda la conexión con el mundo real. En el cual, por el simple hecho de existir estamos presentes.

Una comunidad virtual le da la oportunidad a sus usuarios de elegir con quienes van a interactuar, le ofrece un menú del cual elegir con quien se va a interactuar, es decir, una vida a la carta. En ella, los participantes no se ven obligados a interactuar con todos los miembros de un grupo. En la ‘vida real’ estamos sujetos a condiciones que no están determinadas por nosotros e incluso a personas que están en nuestra vida sin haber sido elegidos, como la familia, los compañeros de trabajo, los vecinos, por mencionar algunos.

Cuando se comenzó a analizar a las comunidades virtuales, los adultos que participaban en ellas tenían un referente de la ‘vida real’, la comunidad virtual complementaba su vida fuera de la internet. En la actualidad, cada vez son más los adolescentes e incluso niños que participan en las comunidades virtuales. Lo hacen sin tener esos referentes que las primeras generaciones en usarlas sí tenían.

En la comunidad virtual los usuarios pueden determinar quién es su amigo, con quién conviven, contestar a un comentario o no, ocultarse o ‘aparecer invisibles’. Además de dicho control, los participantes siempre encuentran a alguien conectado, es decir no se sienten solos sin embargo, no han tenido en muchas ocasiones la oportunidad de conocerse a sí mismos, de aprender a estar solos sin sentirse aislados. Sin embargo, valdría la pena cuestionarse el sentimiento de soledad que sufren los participantes ante la incapacidad de comunicarse.

Como lo expliqué anteriormente, la vida en sociedad en la que estamos insertos la mayoría de los seres humanos, exige de la convivencia día a día. En ocasiones pareciera que la vida a la carta en la comunidad virtual es la alternativa ideal para quienes se dieron por vencidos en el plano real.

REFERENCIAS

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Lévy, P. (2006) Inteligencia colectiva. Recuperado en: http://www.textos.pucp.edu.pe/pdf/2281.pdf

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Rheingold, H. (1993). The Virtual Community. Disponible en: http://www.rheingold.com/vc/book/

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Rosedale, P (2008, mayo) Philip Rosedale: Life in Second Life [archivo en video] Recuperado de: http://www.ted.com/talks/the_inspiration_of_second_life.html

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Turkle, S. (2012, marzo) Sherry Turkle: Connected, but alone? [archivo en video] Recuperado de: http://www.ted.com/talks/sherry_turkle_alone_together.html

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SITIOS DE INTERÉS

Virtual Communities TED Talks

El blog de Howard Rheingold

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