La democracia en la era digital

Posted on 19 septiembre 2013 por



El medio es el mensaje

Marshall McLuhan

Por: Ligia I. González

Todos participan

Los cambios de la comunicación y participación con el surgimiento del Internet

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El periodismo en el Siglo XXl está cambiando, no solo por el uso de las nuevas tecnologías multimedia, sino también por la forma en como se transmite el mensaje a la población ya que actualmente la información ha cambiado de un patrón vertical y unidimensional a uno horizontal y multidimensional. Sin embargo, esta posibilidad no se ve reflejada como una capacidad real de libertad.

¿Es verdad que existe un control en la sociedad a partir de los medios de comunicación aun con el surgimiento de las nuevas tecnologías multimedia?

Los nuevos medios aparentemente permiten a los ciudadanos ejercer mayor poder sobre la esfera pública, hecho que por un lado ha puesto temblar a algunos gobiernos alrededor del mundo pues las personas ahora pueden acceder a la información de manera inmediata y ser partícipes y críticos de la información que se difunde. Manuel Castells dice que la difusión de Internet, las comunicaciones inalámbricas, los medios de comunicación digitales y una serie de herramientas de software han provocado el desarrollo de redes horizontales de comunicación interactiva que conectan lo local con lo global en cualquier momento.

En la conferencia “Internet y la red social” Castells estableció que las personas con acceso a Internet, “se constituyen, se organizan y se desarrollan a partir de la conexión a Internet, es decir conexión global-local que es la nueva forma de control y movilización social en nuestra sociedad”.  El autor menciona por otro lado, en su libro Comunicación y poder,  la función que tienen algunas plataformas como Youtube y otros sitios web creados por los usuarios, los cuales sirven como medios de comunicación en masas. “Cualquier persona puede subir un video en Youtube pero bajo ciertas restricciones que establecen los gobiernos”. Bajo esta premisa, podemos entender que si bien los usuarios pueden elegir el contenido que desean ver y comentar entre una lista inmensa de posibilidades, aun existen ciertas restricciones que rechazan una absoluta libertad de expresión aun dentro de la esfera del Internet.

Lippman planteó en su teoría sobre la democracia progresiva, que en las democracias, existen distintas clases de ciudadanos, de los cuales, rescato sólo dos que me parecen trascendentes en este ensayo: la clase especializada, formada por una pequeña porción de la población, misma que controla, ejecuta y dirige los procesos que se dan en los sistemas ideológicos, económicos y políticos, por otro lado un grupo de personas que incluye a la mayoría de la población y a la que denomina como “rebaño desconcertado”. Estas personas, creen ejercer la democracia con su participación. Según Lippman es que la clase especializada le otorga un poder para avalar la existencia de la democracia, sin embargo, la realidad es que estas personas fungen una tarea de simples “espectadores” en vez de participantes directos y activos. De vez en cuando se le permite al “rebaño desconcertado”, decidir que son ellos quienes eligen a sus líderes, siendo éstos últimos quienes se conviertan en la clase activa y dejan al grupo grande de la población como simples espectadores.

Pierre Levy, en su libro “Inteligencia Colectiva” se remonta a la época ateniense para tratar de reavivar en la actualidad lo que denomina como “ágora”, mediante el cual se ejercía la democracia directa. En ésta miles de personas se congregaban en un mismo lugar donde podían llegar a pie. Por el contrario, en la época moderna esta forma de representación directa se transforma a una democracia representativa, a partir de que la población se amplían y por lo tanto se vuelve inviable esta práctica; sería difícil que casi todas las personas de un solo estado pudieran viajar a otro para establecer acuerdos que le atañen a los ciudadanos. En la actualidad, el autor retoma la práctica ateniense pero con herramientas modernas, es decir, la participación de los ciudadanos en el “agora” que en este momento es el ciberespacio, a partir del cual las personas contribuyen en tiempo real a elaborar y refinar problemáticas de diferentes temas concernientes a la cosa pública.

La realidad resulta ser más compleja de lo que Levy establece. Por una parte, porque no todos los ciudadanos tienen acceso a Internet. La tendencia del acceso a la información cada vez más se comienza a concentrar en la red y la información de calidad comienza a concentrarse cada vez más en periódicos online reconocidos y otras plataformas que cobran tarifas para acceder a ésta, ergo, solo las élites, tal y como sostiene Levy, serán las privilegiadas para participar en la democracia directa. Los demás podrán acceder a información que en muchos casos podría resultar imprecisa.

La explosión inusitada de información a través de internet, ha hecho que surjan espacios donde las llamadas “comunidades inteligentes” son capaces de interactuar en blogs, redes sociales, páginas web, televisión por internet, videos, audios, y otras herramientas que poco a poco desembocan en lo que Henry Jenkins describe como convergencia. En su libro “La Cultura de la convergencia de los medios de comunicación” asegura que los grandes conglomerados, tendrán cada vez más competencia, por lo que tendrán que escuchar las voces y peticiones de las audiencias para transmitir mayor variedad de programas, haciendo que el flujo de información comience a esparcirse. Jenkins retoma el término de Levy, “inteligencia colectiva”, la cual permitirá que las personas alberguen el conocimiento individual en una plataforma universal, tal y como sucede con Wikileaks. La inteligencia colectiva, dice, se refiere a esta “capacidad de las comunidades virtuales de estimular la pericia combinada de sus miembros, es decir, lo que no podemos saber o hacer por nosotros mismos, puede que seamos ahora capaces de hacerlo colectivamente”.

La inteligencia colectiva junto con el ciberespacio crean una herramienta poderosa para romper con los patrones con los que la sociedad acostumbraba a vivir. Levy plantea la diferencia entre la información que se considera verdadera y es teñida en común por un grupo entero y la inteligencia colectiva que es la suma total de toda la inteligencia en un mismo lugar. Es preciso señalar que el conocimiento general se ha propagado en la web,  sin embargo, como mencioné anteriormente, la información de calidad comienza a acotarse solo para quienes tenga el poder adquisitivo suficiente para acceder a ésta.

La libertad de expresión pareció tener uno de sus puntos más altos cuando a penas surgió el Internet. Los gobiernos, al igual que como ha sucedido a lo largo de la historia, se vieron preocupados al no saber como controlar la difusión de información: Primero con la invención del papel, donde más personas además del rey tenían acceso a esta.  Sucedió lo mismo cuando se inventó la imprenta, en este punto, el gobierno era quien tenía el monopolio del papel y por lo tanto de la información que se suministraba. Con el surgimiento del telégrafo, radio y más tarde de la televisión, se pensaba que habría más democracia, pues más personas tendrían acceso y conocimiento, sin embargo, el mismo gobierno, fuerzas políticas e incluso algunos poderes fácticos, eran quienes seguían controlando el suministro de la información.

En la actualidad, todo parece estar apuntando hacia la misma dirección. Al principio la propagación de diversos buscadores, intercambio de archivos como sucedió con Napster, Kaza, por mencionar tal solo algunos ejemplos, demuestran el control limitado que tenían las fuerzas políticas para regular estas prácticas. Sin embargo, ahora el monopolio de la información parece estar repartido en menos manos, siendo los dueños de empresas como Google quienes comienzan a tomar el control de lo que sucede en la red. La información comienza a acotarse cada vez más a pequeños grupos empeorando la existencia de la democracia absoluta.

De acuerdo con Moraza, L. & Merxte. B, “Los métodos de control de la información no son sino mecanismos de guerra psicopolítica. Mediante los medios de comunicación es posible controlar a los ciudadanos hasta sus más íntimas reacciones.” La manera en como funciona es penetrando en la vida privada de las personas hasta llegar a su psiquismo y de esta manera lograr que todas las personas se vean involucradas en un mismo sistema de dominio “para que la conciencia individual se sumerja en el ámbito de estereotipos que son los que coadyuvan a la reproducción del sistema. Tesis como estas han sido ya estipuladas por autores como Maquiavelo, Hobbes con el Leviatán que proponen métodos de control social.

El rebaño desconcertado del que habla Lippman sigue latente en la sociedad actual, donde la conciencia colectiva, es condicionada por los poderes reales, los cuales suministran información a cuenta gotas para evitar crisis en las naciones por la inconformidad de las masas, tal y como sucede el día de hoy en Egipto.

Aunado a esto, aunque los usuarios parecen por una parte tener mayores libertades para publicar y expresarse, tienen por otro lado, el condicionamiento de su privacidad. Castells por ejemplo, habla sobre un programa de inteligencia del FBI llamado Carnivore,  que rastrea el perfil de los usuarios. Estas prácticas de control social limitan el poder real del pueblo a fin de evitar que la conciencia colectiva se convierta en realidad y resulte un caos preservar el orden público, en este sentido, el poder del pueblo, conocido como la democracia resulta bajo esta óptica, mermado por las fuerzas reales del poder.

¿Podrían los medios de comunicación emergentes  convertirse en un arma de dos filos, por un lado más democráticos para el acceso a la información y al mismo tiempo una herramienta más de poder de control social?

Referencias: