E-Democracy: Trasladando la política al ciberespacio

Posted on 18 septiembre 2013 por



Por Karla Tenorio

Es innegable que nos encontramos en una era de cambios y revoluciones. La invención de Internet y el ciberespacio ha generado nuevas formas de comunicación e interacción a nivel global. Más allá de poder acceder a cantidades masivas de información, el gran valor de Internet radica en la posibilidad de poder crear redes inteligentes dispuestas a generar y compartir conocimientos valiosos entre sí. Para el filósofo Pierre Lévy, al resultado de este proceso se le denomina inteligencia colectiva, y su objetivo principal es “el reconocimiento y enriquecimiento mutuo de las personas“. La suma de estos colectivos inteligentes y las nuevas herramientas llevarán a una transformación radical de la ciencia, la cultura, la economía, pero sobre todo, de la política.

Para Lévy, los sistemas políticos contemporáneos no responden con la velocidad necesaria a las transformaciones que la sociedad enfrenta actualmente. Esto dificulta que distintas irregularidades o ineficiencias puedan identificarse e incluso resolverse de la mejor forma posible. Es así que el filósofo concluye que las nuevas tecnologías pueden ser utilizadas para facilitar la participación política y generar gobiernos mucho más efectivos. Aunque la perspectiva de Lévy parezca irrealizable, veremos que en la actualidad existen proyectos que se acercan a la utopía de “la democracia en tiempo real” que el filósofo planteó.

La democracia participativa es un fenómeno en crecimiento gracias a las nuevas tecnologías y herramientas en el ciberespacio. Si bien aún enfrenta una serie de retos y dificultades, parece que es un medio efectivo para que los gobiernos mejoren y evolucionen. A través de distintos casos de democracia electrónica, veremos la manera en que distintos gobiernos han incorporado a sus ciudadanos en la toma de decisiones de una forma más directa y sencilla. Igualmente, analizaremos algunas condiciones para el funcionamiento adecuado de este modelo y mencionaremos futuros retos para la democracia en el ciberespacio.

Democracia electrónica: Promoviendo la participación ciudadana

La democracia electrónica o e-democracy es un fenómeno relativamente nuevo y, al igual que el modelo de Lévy, trata de incentivar la participación ciudadana en la toma de decisiones a través de las tecnologías de la información y comunicación (TIC). Aunque en los años sesenta ya se contemplaba aplicar las TIC a la democracia, en realidad fue a finales de los años noventa cuando surgieron proyectos más sólidos que incorporaron las nuevas tecnologías. De forma un tanto arcaica, el candidato a la presidencia en Estados Unidos, Ross Perot, comenzó en 1992 los “ayuntamientos electrónicos” o electronic town halls. Estas reuniones eran básicamente un espacio en donde el candidato proponía un tema y, a través de una computadora, recogía las opiniones de los ciudadanos. El objetivo de Perot era claro, eliminar intermediarios y escuchar directamente de los ciudadanos las preocupaciones reales.

De forma similar, el escritor Howard Rheingold descubrió que algunas comunidades japonesas también comenzaban a incorporar la democracia electrónica. Para 1992, la alcaldía del pueblo de Zushi ya contaba con computadoras de uso público para que la población pudiera comunicarse directamente con los funcionarios públicos. De esta forma, la comunicación entre gobernantes y ciudadanos es mucho más fluida y directa, construyendo conjuntamente un gobierno acorde a las necesidades e intereses de la sociedad.

Siguiendo esta idea de la “ágora virtual”, Estonia fue de los primeros países en generar foros de discusión para incentivar la participación ciudadana. En 2001, el gobierno estonio inició un proyecto llamado Today I Decide, el cual consistió en abrir un portal en línea que permitió a los ciudadanos compartir sus sugerencias para mejorar la administración pública y el sistema legislativo en Estonia. Igualmente, permitió que los ciudadanos discutieran y crearan nuevas iniciativas que resolvieran los problemas de otras esferas de la vida diaria. A raíz de este proyecto, surgió Estonian E-citizen, un portal creado por el Departamento de Estado de Estonia que, además de recibir las sugerencias de los ciudadanos, ofrece bases de datos y documentación sobre la administración pública de la región. Este país es considerado uno de los más innovadores en la democracia electrónica y en la incorporación de un gobierno electrónico. Tan sólo en 2007, 24% de los ciudadanos eligió al sistema parlamentario vía Internet.

En América Latina, los espacios de interacción en línea entre gobiernos y ciudadanos son mínimos. Un estudio del Centro para la Investigación en Democracia Directa concluyó que solamente Chile, Perú y Panamá tienen espacios que promueven la discusión y el debate sobre políticas públicas. El resto de la región se ha concentrado principalmente en construir portales que publican las actividades de la administración en turno. Por lo tanto estas páginas no pueden ser consideradas fuentes de información, sino propaganda política. Desde la perspectiva de este centro de investigación, los proyectos que incentiven el debate entre gobernantes y gobernados son necesarios en esta región, ya que podrían ayudar a legitimar las instituciones políticas a través de la transparencia, lo que llevaría a reducir la corrupción y a motivar a la ciudadanía a ser parte del proceso de toma de decisiones.

Diferencias entre gobierno electrónico (E-Government) y democracia electrónica (E-Democracy). Norton, P. (2008). Directgov: The Right Direction for E-government or a Missed Opportunity? Recuperado de: http://www2.warwick.ac.uk/fac/soc/law/elj/jilt/2008_1/norton/

Requisitos y retos para una democracia electrónica

Antes de poder generar espacios como los descritos previamente, es necesario hacer de la política un ejercicio cotidiano y de la vida diaria. Desde la perspectiva del investigador Henry Jenkins (2006), no se puede movilizar a esta inteligencia colectiva sin acercar el discurso político a la ciudadanía. En su libro La cultura de la convergencia de los medios de comunicación, Jenkins explica que actualmente los medios dominantes y la cultura popular se encargan de transmitir la información política, y detalla que los portales digitales funcionan como canales para la interpretación y generación de opiniones diversas. Sin embargo, estos nuevos espacios no servirán de nada si no existe una disposición real para escuchar las distintas voces que convergen en el ciberespacio. Es decir, tanto la ciudadanía como el gobierno deben estar abiertos a la discusión y a debatir ideas que no coincidan con las propias, lo cual en opinión de Jenkins, es una de las suposiciones incorrectas dentro del modelo democrático de Lévy.

Tampoco hay que olvidar que la brecha digital en distintas regiones es aún inmensa, por lo que la meta de que todos los ciudadanos puedan tener un dispositivo con acceso a Internet es posible pero distante. Por ejemplo, 64% de la población en México está “desconectada” y aquellos con acceso a la red, no la utilizan principalmente para transmitir información o conocimiento. Sin embargo, uno de los requisitos urgentes es contar con gobiernos estables y con liderazgo que no le teman a regir con transparencia. Igualmente, deben ceder parte del poder de decisión que hasta este momento han mantenido sus diversas instituciones y representantes, y compartir la responsabilidad con los ciudadanos.

Sin duda, la democracia electrónica ha permitido que surjan sistemas políticos mucho más participativos y en contacto directo con la ciudadanía. El uso de las nuevas tecnologías ha facilitado el debate y la construcción de gobiernos más efectivos y cercanos a la realidad de cada región. Si bien el modelo colectivo de Pierre Lévy es irrealizable desde el contexto actual, la inteligencia colectiva moderna comienza a exigir tener una participación mayor en la toma de decisiones. Los espacios de expresión pluralistas ya son una realidad para algunos países. El reto es continuar transformando las instituciones políticas de países en desarrollo e incentivar a la ciudadanía al debate político para la construcción de iniciativas conjuntamente con sus gobiernos.

Referencias

Más enlaces de interés