Rumores de violencia en Ciudad Neza: la ilegitimidad de los medios tradicionales.

Posted on 14 septiembre 2012 por



El pasado jueves 6 de septiembre de 2012, una serie de rumores sobre hechos violentos inundaron las redes sociales en la Ciudad de México. En Twitter, numerosos usuarios reportaban enfrentamientos entre grupos de crimen organizado en Ciudad Nezahualcóyotl, Iztapalapa e Iztacalco. Rápidamente, una ola de pánico se extendió en todo el oriente de la capital. Se cerraron escuelas y negocios, y las calles quedaron desiertas en cuestión de minutos. La palabra “Neza” alcanzó el primer lugar de los trending topics nacionales, con aproximadamente 160 mil 496 menciones durante más de 3 horas (Milenio, 2012). Y a pesar de la magnitud a la que llegó esta psicosis colectiva, nadie tenía evidencia alguna que comprobara la veracidad de los rumores.

Al día siguiente, el procurador general de justicia, Jesús Rodríguez, afirmó que se habían detenido a 5 sujetos responsables de esparcir los rumores, así como a otros tres hombres y una mujer que habían anunciado por altavoces la llegada de Los Zetas y la Familia Michoacana a la capital (El Economista, 2012). El esparcimiento del rumor había comenzado en redes sociales y, según diversas fuentes periodísticas, a partir de una riña ocurrida en San Vicente Chicoloapan entre “grupos antagónicos” de moto-taxistas (Proceso, 2012). Sin embargo, no existía evidencia alguna de los supuestos crímenes. Algunos usuarios de Twitter habían subido fotografías, aunque posteriormente se descubrió que habían sido obtenidas de artículos periodísticos antiguos. Las autoridades oficiales desmintieron las historias a través de redes sociales, aunque no fue sino hasta la noche del jueves que lo ocurrido fue discutido en los medios masivos de comunicación.

No obstante, el daño ya estaba hecho. Durante la tarde, los capitalinos habían sufrido un clima de incertidumbre propiciado por la ausencia de información oficial que respaldara las alertas en redes sociales. Y cuando las autoridades negaron los rumores, muchos lo percibieron como un acto de encubrimiento. Las reacciones de los habitantes fueron, en parte, resultado de la desconfianza ante las instituciones públicas y el efecto de un imaginario colectivo susceptible ante las condiciones de violencia que México ha vivido durante los últimos años. Pero más aún, es un caso que contrasta el poder de influencia de dos entornos de comunicación distintos: redes sociales y medios masivos. Durante una crisis de información, ¿quién o qué es el verdadero responsable de la propagación de un rumor?

Imágenes como esta fueron difundidas a través de Twitter. Muchas pertenecían a artículos publicados hace varios años.

Imaginario violento

Para entender por qué estas falsas historias impactaron tan profunda e inmediatamente a la población, es necesario entender el contexto social en el que se presentaron. Durante el último sexenio, el imaginario colectivo de la sociedad mexicana ha heredado una percepción generalizada de violencia y muerte, según lo confirma Carlos Rojas, profesor de las facultades de Sicología y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) (La Jornada, 2012). La lucha contra el narcotráfico, ampliamente cubierta en los medios masivos, ha afectado la actitud y comportamientos del público mexicano, a grado tal que comprobaría la teoría del cultivo desarrollada por George Gerbner durante la década de los 60’s.

A grandes rasgos, la hipótesis de cultivo indica que quienes pasan más tiempo viendo televisión son propensos a percibir el mundo real en formas que reflejan los mensajes más comunes del mundo televisado. Según Gerbner. la exposición prolongada a contenidos violentos puede generar percepciones exageradas sobre victimización y peligro. (Morgan y Shanahan, 2010, p. 338). Además, otros estudios más extensos como el desarrollado por Nabi y Sullivan, concluyen que esta exposición también puede inducir a que los sujetos planeen y tomen medidas de precaución concretas para defenderse del crimen. En conjunto, se produce una percepción negativa sobre la realidad denominada síndrome del mundo malvado, en la cual se exagera el miedo al crimen y se interioriza como una realidad. De esta forma, cuando surge una alerta como la desatada en las redes sociales, es más susceptible a ser tomada como verdadera.

El hecho de que la expansión del rumor fuera orquestada indica que los agitadores perseguían fines políticos. Y, de hecho, estos se valieron del mundo malvado, de una conceptualización distorsionada de la realidad, para conseguir sus objetivos. Sin embargo, existen más motivos por los cuales las historias de violencia se asumieron como reales.

El profesor Jorge Álvarez Martínez de la facultad de Sicología en la UNAM, indica que las experiencias personales de un individuo pueden afectar su percepción sobre la credibilidad de un rumor. (La Jornada, 2012) De igual modo, H. Taylor Buckner (1965), en su Teoría de la transmisión de rumores afirma que si una persona ya ha tenido una experiencia directa con el tema del rumor, cuenta con un marco de referencia que le permite catalogarlo como falso o verdadero. Por lo tanto, personas que ya habían estado inmersas en actos de violencia en esas zonas de la ciudad respondieron de inmediato a la alerta, aunque no existieran evidencias para comprobarla.

Y, sin embargo, las evidencias no parecían ser necesarias, ni siquiera para quienes jamás habían presenciado un enfrentamiento violento. Según Buckner, algunas personas tienen bajos estándares de evidencia debido a una falta de educación y una orientación insegura ante el mundo. Más aún, un rumor de una naturaleza tan alarmante como el difundido, es uno ante el cual las personas no pueden responder reflexivamente; la reacción inmediata es la necesidad de actuar. En ese sentido, refugiarse no fue un comportamiento completamente irracional, como lo explica Buckner al afirmar que “la urgencia de la situación o la falta de información sustancial, o ambas, pueden volver impotente la habilidad crítica del individuo” (Buckner, 1965, p.58).

Uno de los efectos del pánico colectivo. Fuente: sinembargo.mx

Redes sociales frente al vacío informativo

Las redes sociales son el entorno comunicativo ideal para permitir la expansión de un rumor. Como explica María Elena Meneses (2012), investigadora en Sociedad de la Información del Tecnológico de Monterrey, la estructura de estos medios alternativos permite que un rumor se difunda en cuestión de minutos, a grado tal que existen investigaciones en sistemas computacionales que analizan estos fenómenos usando modelos de propagación epidemiológica. Asimismo, la ausencia de gatekeeping en las redes sociales, es decir, el proceso profesional de verificación y selección de información en los medios tradicionales, deja a los usuarios con la doble tarea de producir información y, al mismo tiempo, saber conferirle credibilidad a ciertas historias (International Communication Association [ICA], 2011). Por ello, las redes sociales son entornos comunicativos especialmente propensos a difundir información errónea y producir, como en este caso, escenarios de pánico colectivo.

Entrevista con la Dra. María Elena Meneses en Antena Radio Matutino, Horizonte 107.9

Sin embargo, las redes sociales también pueden ser una alternativa superior a los medios tradicionales en cuanto a la inmediatez de la información, en especial en momentos de crisis o riesgo (ICA, 2011). Pero tampoco hay que olvidar que son utilizadas por un grupo todavía minoritario en comparación al público de medios masivos. Es aquí cuando es evidente la responsabilidad que tienen las autoridades oficiales de difundir la información a través de los canales adecuados. Según la Dra. Meneses, el caso de Nezahualcóyotl fue ejemplo de una ineficiente estrategia de comunicación entre los responsables de esa zona de la ciudad, incluyendo al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, el secretario de seguridad ciudadana Salvador Neme, el secretario de seguridad pública Manuel Mondragón y Kalb, entre otros (Sin embargo, 2012). Pasaron varias horas antes de que se emitieran comunicados oficiales que desmintieran los rumores, y durante ese tiempo, las redes sociales sirvieron para llenar ese vacío de información. Buckner (1965), explica el porqué de este fenómeno al afirmar que “un incidente de interés general sobre lo cual no se sabe nada, ocasiona una baja de estándares críticos hasta que la información confiable se haga disponible”. En este caso, no fue sino hasta la noche del jueves que las autoridades declararon en televisión abierta que se había tratado de una falsa alarma. Este fue el único canal de comunicación por el cual las personas sin acceso a medios alternativos pudieron esclarecer sus inquietudes.

A pesar de su incompetencia en los medios tradicionales, las autoridades gubernamentales sí tuitearon al respecto durante las horas de máxima incertidumbre. Entre las cuentas que desmintieron el rumor y pidieron guardar la calma se encontraban la del Gobierno del DF (@GobiernoDF), el ayuntamiento de Nezahualcóyotl (@CdNeza), el próximo jefe delegacional de Iztapalapa, Jesús Valencia (@Valencia_Guzman) y el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard (@m_ebrard) (Milenio, 2012) Sin embargo, estos mensajes sólo fueron recibidos por un grupo minoritario con acceso a dispositivos electrónicos, mientras que una gran parte de la población no disponía aún de información oficial. Además, hay que considerar que las audiencias de redes sociales difieren a las de los medios tradicionales en cuanto a perfiles socioeconómicos, lo que a su vez modifica la forma en que ambos grupos analizan y consumen la información.

Algunos usuarios de Twitter reaccionaron escépticamente ante las declaraciones oficiales dadas tanto en las redes sociales como en los medios tradicionales. Según Carlos Rojas y María Elena Meneses, esto se debe a un déficit de confianza en las autoridades y en los medios masivos. Por un lado, el papel del gobierno para garantizar justicia y seguridad se ha debilitado con el aumento de violencia generalizada en el país, y por otro, la llegada tardía de información oficial ilegitimiza el papel de los periodistas.

En su teoría del rumor bomba de 2008, el profesor de comunicación global Jayson Harsin de la Universidad Americana de París indica que esta pérdida de confianza en el gobierno es un factor clave para la difusión de un rumor de carácter político. Otras características de esta clase de rumores, según Harsin, incluyen: (a.) una crisis de verificación, (b.) un partidario anónimo es beneficiario de la difusión del rumor y (c.) una rápida difusión electrónica. El caso de Nezahualcóyotl parece cumplir con todas las características de un rumor bomba, incluyendo las deficiencias gubernamentales y mediáticas.

Fue por esto que los usuarios de la red social criticaron también el noticiero de Joaquín López Dóriga, acusándolo de haber escondido información sobre los hechos –aún ante la falta de evidencia- (Sin embargo, 2012). Pero a pesar de esta oposición, un gran segmento de las audiencias sigue dependiendo de los medios tradicionales y de la información proporcionada por sus líderes de opinión. Es decir, la legitimidad de los medios masivos aún sigue vigente para algunos, aún cuando su deficiencia sea evidente. En realidad, el objetivo debería ser recuperarse de esas deficiencias y volver a legitimizar a los medios a través mejores mecanismos que les permitan informar a sus audiencias de forma oportuna y veraz.

La expansión de los rumores de violencia en el oriente de la Ciudad de México fue producto de una respuesta inadecuada y tardía por parte de las fuentes responsables de emitir información oficial. Si bien es cierto que las redes sociales son entornos especialmente propensos a difundir rumores, estos son fenómenos que se dan con naturalidad en cualquier ambiente social, incluyendo organizaciones, escuelas, colonias, etc. (Meneses, 2012). La labor periodística y gubernamental es la de intervenir con prontitud para evitar su propagación y así proteger a la población.

Entrevista con el secretario de seguridad ciudadana Salvador Neme en El mañanero

Sin duda, fue un acto con algún interés político y social que aprovechó el clima de inseguridad en México para afectar la conducta de las personas. Tampoco hay que olvidar que, de hecho, los agitadores comenzaron a difundir la falsa alarma mediante altavoces, por lo que el pánico colectivo no fue sólo producto de la especulación producida en redes sociales. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ricardo Navarro, declaró que el cierre de negocios provocó una pérdida de 25 millones de pesos, y muchas escuelas suspendieron labores al día siguiente del incidente (Núñez, 2012). Y a pesar de todo, estas reacciones son perfectamente entendibles cuando analizamos la naturaleza del rumor. El verdadero problema radica en la capacidad de respuesta de los medios oficiales, los cuales han perdido legitimidad y credibilidad ante sus audiencias. Estos tendrán que reformar sus estrategias comunicativas para evitar que la información de dos entornos totalmente diferentes entre en contradicción. No se trató de una reacción irracional y exagerada de la población, sino un caso de incompetencia de los medios que deberían garantizar la seguridad ciudadana.

REFERENCIAS

Buckner, H. (1965). A Theory of Rumor Transmission. Public Opinion Quarterly, 29(1), 54-70.

El Economista. (2012). Pagaron 400 pesos por esparcir rumores en Neza. El Economista.mx. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://eleconomista.com.mx/seguridad-publica/2012/09/07/detenido-creo-rumores-iztapalapa-neza-400-pesos

Harsin, J. (2008). The Rumor Bomb: On Convergence Culture and Politics Jayson Harsin / American University of Paris . Flow.org. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://flowtv.org/2008/12/the-rumor-bomb-on-convergence-culture-and-politics-jayson-harsin-american-university-of-paris/

La Jornada. (2012) La histeria colectiva, por desconfianza en medios oficiales y autoridades: expertos. La Jornada. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://www.jornada.unam.mx/2012/09/08/politica/004n2pol

Meneses, M. E. (2012). Los rumores pueden provocar pánico colectivo [Entrevista en Horizonte, Antena Radio Matutino con Mario Campos]. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de https://data4.efinf.com/media/wav_31902649.wav

Milenio. (2012). Rumores de hechos violentos en Neza, Iztapalapa e Iztacalco acaparan Twitter. Milenio. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/44b2dcfc48046dad4426fd7fa1d25768

Morgan, M., & Shanahan, J. (2010). The State of Cultivation. Journal Of Broadcasting & Electronic Media, 54(2), 337-355

Núñez, F. (2012). Pérdida de 25 mdp en Iztapalapa por rumores de violencia. [Reportaje en Milenio TV]. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de Eficiencia Informativa.

Proceso. (2012). Cierran escuelas y negocios en Iztapalapa y Neza por rumores de violencia. Proceso. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://www.proceso.com.mx/?p=319092

Sin embargo. (2012). Neza: el costo de mentir. Sin embargo. Obtenido el 12 de septiembre de 2012, de http://www.sinembargo.mx/opinion/07-09-2012/9336

Social Media as News Source: Speed of Updates and Credibility of Information. (2011). Conference Papers — International Communication Association, 1-23.