EL RESCATE DEL FOTOPERIODISMO

Posted on 12 septiembre 2012 por



Visité a mis abuelos una tarde, y comenzamos a hablar sobre trabajo. Mi abuelo en algún momento fue fotógrafo para la revista México Desconocido, y me platicaba de los bellísimos viajes que realizaba. “¿En dónde están tus fotografías, abuelito?”, le pregunté, y me da mucha tristeza escuchar que tenía mucho de haberlas echado a la basura.

¿Cuál es la importancia de conservar las fotografías? Esta cuestión intentan responder la familia Montero y el Instituto Latinoamericano para la Comunicación Educativa (ILCE) por medio de la realización de un documental titulado Haluros de plata, sobre Tomás Montero, un fotoperiodista, entre otras tareas que tenía, cuyo nombre recientemente sale a la luz gracias al rescate de su archivo fotográfico con más de 86 mil negativos.

Tomás Montero Torres, michoacano, logró captar en sus fotografías la historia social, política y cultural de México entre 1940 y 1969. Se trata de una época rica en contenido, y sin embargo, poco estudiada. Y además de ello, el anonimato de éste personaje se debe a su conexión con la política de derecha desde sus inicios.

La teoría de la espiral del silencio, propuesta por Elisabeth Noelle-Neumann en 1977, describe la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos moderan su comportamiento conforme a las actitudes que son aceptadas. Sin embargo, Montero manifestó sus obras para romper con esta espiral, lo que no lo llevó al aislamiento, sino que provocó admiración de personajes con tendencias políticas opuestas a la suya, como lo eran los hermanos Mayo, fotógrafos, o Antonio Rodríguez, ex militante comunista portugués. Éste ultimo fue quien lo nombró “fotógrafo de oposición” porque logra enconrtar “lo negro en donde los demás no quieren advertir sino lo blanco”.

El ámbito mediático de aquella época era no solo regido por la espiral del silencio en cuanto al público, sino que los mismos dueños de los medios se encargaban de decidir los temas en que la gente debía pensar, y se trataba de una época en que el país era dirigido por un sólo poder político.

En una entrevista para el documental, Julio Souza Fernández, mejor conocido como Julio Mayo llegó a mencionar que en “la fotografia o es realidad o no es fotografia” y, aunque no está en contra de la modernización, le preocupan que hoy en día no haya fotografos, porque “el hecho de tener una cámara no es ser fotógrafo,; estar disparando sin ton ni son hasta mil veces no es fotografía. El hecho de que a una fotografia en una computadora le puedas poner unos arbolitos, le puedas poner nubecitas mejores, no es fotografía”. Y es que esa es la manipulación que tienen hoy en día los medios, debido a tantos avances tecnológicos.

Ahora que los archivos de Montero Torres se han empezado a conocer, debido a la gran variedad de temas que abarca y las colaboraciones que tuvo, entre las que se encuetran La NaciónImpactoMañanaRevista de América, Señal, Revista de revistas, El Universal Excélsior, se dice que puede empezar a considerase como el padre del fotoperiodismo mexicano.

Este archivo que estuvo guardado por 40 años, sale a la luz gracias a la visión de las nietas del fotógrafo, que lo recibieron de manos de la viuda, y se han dedicado a su rescate y ahora difusión. La primera “presentación” de una pequeña parte de este archivo se dio en el Centro Cultural Clavijero de junio a septiembre del 2011, titilándose A vuelo de cámara, siendo un nombre muy curioso y sin embargo no a propósito, debido a la relación nietas-abueloContando con la Dra. Laura González como curadora, quien además es profesora de posgrado en Historia del Arte de la Facultad de Filosofía de la UNAM, lo cual simboliza el interés y apoyo de ésta institución, se obtuvo el apoyo de un grupo de alumnas para seleccionar 100 fotografías que quedarían en la exposición, de un total de 5 mil fotografías que habían entonces digitalizadas. Asímismo se siguen digitalizando y organizando en una base de datos que se pretendo pronto poner al acceso de todos, ya que los temas de estas fotografías son de gran relevancia para el estado de Michoacán, así como para México.

La conservación de estos negativos se ha dado gracias a que Montero fue un hombre organizado y cuidadoso; cada trabajo se encontraba ya clasificado por él mismo en un sobre manila, puesto en orden alfabético en un archivero de metal, porque consideraba que era en donde mejor se podían conservar. Como si él mismo quisiera que en el futuro vieran de nuevo la luz.

Así como Tomás Montero, los hermanos Mayo fueron fotoperiodistas en España, y allá fueron perseguidos por su postura política y trabajos. Originalmente sus apellidos eran Souza Fernández, y sus trabajos se firmaban con ellos; por ésta razón se les podía ubicar perfectamente así que decidieron cambiar a “Fotos Mayo”. Al llegar a México siguieron con sus trabajos en diferentes publicaciones como El popular, Hoy, Mañana, y La prensa. Los hermanos Mayo fueron contemporáneos, y amigos y compañeros de Tomás Montero Torres. Con el mismo ideal de búsqueda de la verdad a través del fotoperiodismo, aunque con posturas políticas distintas, los hermanos Mayo compartieron conocimientos e incluso viajes con Montero; y hoy sus negativos, que suman más de 5 millones y medio, se encuentran en el Archivo General de la Nación. En la entrevista antes mencionada, Julio Mayo lamenta el estado en que se encuentra ese lugar, en donde podrían perderse todas estas piezas de gran valor histórico.

Es precisamente por esta razón que muchos le aplauden a las nietas Montero, el esfuerzo que están realizando por que el archivo de se abuelo llegue a conociemiento de las grandes masas, mediante exposiciones, folletos, y un documental.

Podrían mencionarse algunos temas como lo son la relación que Montero llegó a mantener con personajes del medio artístico, como lo fue Dolores del Río. En otra entrevista para el documental, Elisa Lozano, investigadora independiente habla sobre lo interesante que es ver reportajes como el de ésta mujer, que era un ícono de la belleza del cine mexicano, pero que además de “diva” se muestra además un lado inesperado como lo es el ser ama de casa. Encontramos fotografías en donde se encuentra bordando por ejemplo. (Pueden verse las fotos en la página oficial del archivo). Destaca que todas estas fotografías nos muestran no sólo hacia a dónde vamos, sino más importante: de dónde venimos.

Se encuentran también fotografías de eventos políticos del Partido Acción Nacional, al respecto en otra entrevista habla Alejandro Avilés hijo, cuyo padre fue director de la revista La Nación, cuando el director era Carlos Septién García, una revista para la que Montero realizaba algunos trabajos como colaborador. La relación de el fotógrafo con Avilés padre era de tal magnitud que existen fotografías de eventos familiares. Lo que le asombra de estas fotografías, según dice, son las miradas que intercambian las personas ahí, pues delatan las relaciones que existían y considera que poca gente logra captarlo.

En aquél entonces se debía tener “buen ojo” para saber el ángulo, distancia y momento para hacer la fotografía, pues los rollos llegaban a ser de 10 o 12 tomas. Y aun sí, Montero solía llegar a casa a tomar más fotografías para acabar el rollo y revelarlo. ¿Se habrá perdido esa capacidad hora que “disparamos sin ton ni son hasta mil veces”, como dice Julio Mayo?

Podemos preguntarnos ¿cómo pasó desapercibido un fotógrafo que mantuvo relación con personajes como Pedro InfanteDiego RiveraRufino TamayoDavid Alfaro SiquieirosMartha OrozcoLola Álvarez Bravo, y que tuvo la fascinante experiencia de fotografiar el nacimiento del Paricutín, así como tradiciones en poblaciones indígenas. Montero no excluyó tema alguno de su lente, aunque tuvo peculiar fascinación por la taurimaquia, fotografías que hacía no solo por pedido sino por pasatiempo.

Hoy se está buscando armar parte del rompecabezas que es nuestra historia con este archivo que llevaba décadas guardado, pero que tiene gran valor estético e histórico sobre el periodo de 1940 a 1969, año en que falleció Montero, pues él trabajó hasta casi el final de su vida, comentan sus hijos en entrevistas; un fotógrafo que nunca se cansó de mostrar con sus imágenes la realidad que se vivía en su amada tierra; que aun después de muerto, parece no haberse cansado de ir en contra de la espiral del silencio.

Fuentes: